martes, 16 de julio de 2019

Fragmento del Apocalipsis

Yo, el Pequeño, me he dado el tiempo de leer el Libro del Apocalipsis del Apóstol San Juan. Y he sacado este fragmento sobre la Segunda Venida de Cristo Rey, me doy el gusto de compartirles el mismo:


"Yo, Jesús, he enviado a mi Ángel para daros testimonio de lo referente a las Iglesias. Yo soy el Retoño y el descendiente de David, el Lucero radiante del alba. El Espíritu y la Novia dicen: «¡Ven!» Y el que oiga, diga: «¡Ven!» Y el que tenga sed, que se acerque, y el que quiera, reciba gratis agua de vida.
Yo advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: «Si alguno añade algo sobre esto, Dios echará sobre él las plagas que se describen en este libro.Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro».
Dice el que da testimonio de todo esto: «Sí, vengo pronto». ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. ¡Amén!"
(Libro del Apocalipsis, XXII, 16-21, Biblia de Jerusalén)



AD MAIÓREM DEI GLÓRIAM.


Escritos del Pequeño, quien les saluda.

sábado, 6 de julio de 2019

Hoy

¡Ah! Los jóvenes de hoy son irónicos: viven deprimidos con sus teléfonos móviles, en vez de pasar tiempo con sus familiares o amigos; publican en sus redes su soledad, viviendo alrededor de tantas personas. El problema es la comunicación: no hay, no existe. La gente que ha caído en esta mentira me dirá que no tengo la razón, que no los comprendo, que yo no he pasado por ello y por eso no entiendo, que se sienten solos. Los nazis argumentaban tener la razón absoluta y no la tenían. ¿Qué? ¿No los comprendo? Trato de ponerme en sus pies y buscar una solución (destripe: busca al final). Yo sí he pasado por ello y se como se siente, les quiero ayudar. Sí, están solos en un mar de comunicación instantánea y no es su culpa.
«¡Vamos! Todos se la pasan pegados a sus teléfonos, ¿por qué yo no?», «¡exageras!», «idiota, yo sí me siento mal» serán algunas de las respuestas que seguro recibiré. ¡Bah!
Alguien sí les ama: Dios. No están solos, escúchenme, ¡no están solos! Empiecen leyendo el Evangelio y aplíquenlo. Ya Dios hará el resto.
Al que esté leyendo esto y pase por esto: deja tu móvil y abraza a tus seres queridos, ¡ahora! Lee la Santa Biblia (en físico o en línea, no importa) Católica y aplica lo que lees. Te lo aseguro: tu felicidad aumentará.


AD MAIÓREM DEI GLÓRIAM.


Escritos del Amado, quien les saluda.
Yo, el Pequeño, que transcribí esto, les saludo.